Nano - Reto
Colaborativo
Este reto propone a los estudiantes diseñar y construir una Escape Room científica basada
en Mecánica de Fluidos, utilizando mini laboratorios portátiles creados por ellos mismos.
Cada módulo debe ser manipulable, robusto, sostenible y de bajo coste, con el objetivo de
transformar fenómenos físicos en experiencias comprensibles y tangibles.
Los equipos imaginarán, prototiparán, validarán e iterarán sus dispositivos siguiendo un
proceso real de ingeniería: diseño conceptual, selección de materiales, experimentación y
comunicación del resultado. Este primer piloto pretende explorar cómo el aprendizaje
experiencial puede vincular diversas áreas de la ingeniería y abrir camino hacia un modelo
replicable y escalable en otros cursos y entornos formativos.
Aunque este reto forma parte de la Fase 1, apunta directamente hacia el propósito global
del proyecto LAB IN A BOX: generar recursos experimentales sostenibles, reproducibles y
transferibles a centros educativos, entidades sociales y espacios que requieren nuevas
oportunidades de acceso a la ciencia. Así, el proyecto evoluciona desde un enfoque
multidisciplinar hacia un carácter transdisciplinar, integrando tecnología, educación,
comunicación científica e impacto social.
El reto es especialmente atractivo para empresas y entidades interesadas en innovación
educativa, prototipado rápido, STEAM accesible y responsabilidad social, que pueden
colaborar aportando materiales, asesoramiento o espacios de validación.
Al finalizar el reto, se espera disponer de una Escape Room científica funcional basada en
principios reales de Mecánica de Fluidos y construida íntegramente por los estudiantes.
Esta Escape Room estará compuesta por una serie de mini laboratorios portátiles (LAB IN
A BOX), cada uno diseñado como un módulo manipulativo, robusto y de bajo coste que
permite visualizar, medir o demostrar un fenómeno físico.
Los prototipos podrán incluir dispositivos como Venturis low-cost, clepsidras, cajas Pitot,
puentes levadizos, medidores improvisados u otros experimentos originales creados por
los propios equipos. Cada módulo deberá estar acompañado de instrucciones claras, una
breve justificación física y un sistema de juego integrado dentro de la narrativa de la Escape
Room.
El resultado final será un conjunto demostrable, formado por:
Además del producto tangible, se espera generar un modelo inicial de LAB IN A BOX,
adaptable y escalable, que pueda ser llevado posteriormente a centros educativos o
entidades sociales interesadas en promover experiencias STEAM manipulativas.
Este piloto servirá como base para futuros desarrollos transdisciplinares con potencial
impacto social.
En este reto, el aprendizaje se desarrolla a través de un enfoque de aprendizaje
experiencial: se parte de una experiencia concreta —convertir la Mecánica de Fluidos en
retos jugables—, se observa y analiza lo que ocurre, se formulan explicaciones y modelos,
y se vuelve a experimentar para mejorar los prototipos. Este ciclo promueve una
comprensión profunda, pensamiento crítico y toma de decisiones fundamentadas.
La gamificación actúa como estructura motivadora y cognitiva. Al diseñar una Escape Room
científica, las personas participantes aprenden a transformar fenómenos físicos en desafíos
significativos, en los que cada prueba requiere comprender, manipular o demostrar un
principio de fluidos. Esto implica pensar desde las lógicas del diseño de juego: claridad del
reto, retroalimentación inmediata, equilibrio entre dificultad y accesibilidad y coherencia
narrativa.
En paralelo, desarrollan competencias de diseño ingenieril: seleccionar materiales,
prototipar, medir, validar y realizar mejoras sucesivas. Documentan los procesos, justifican
sus decisiones técnicas y crean dispositivos robustos, sostenibles y replicables.
La dimensión comunicativa se fortalece al explicar su módulo a personas usuarias reales,
adaptar el lenguaje a distintos perfiles y elaborar instrucciones claras, usables y seguras.
Finalmente, integran una mirada ética y social, entendiendo que sus mini laboratorios
podrán utilizarse en otros cursos y en entidades educativas. Así, aprenden a diseñar no
solo para resolver un desafío técnico, sino para generar experiencias de aprendizaje
inclusivas, accesibles y socialmente significativas.
Este piloto está pensado principalmente para estudiantes que cursan o han cursado
Mecánica de Fluidos (2º curso, ingenierías afines), ya que los dispositivos y retos se
fundamentan en fenómenos de esta materia.
Aun así, el proyecto está abierto a la incorporación de estudiantes de otras titulaciones que
deseen enriquecer los equipos tanto en la fase inicial de diseño como en la fase de pruebas
con usuarios.
Perfiles que encajan especialmente bien
Ingenierías (Mecánica, Industrial, Diseño Industrial, Electrónica…): análisis y construcción
de dispositivos, sensores básicos, integración técnica.
Diseño / Arquitectura: usabilidad, narrativa de juego, ergonomía, materiales, visual.
Tamaño del equipo
Mínimo: 2 personas
Máximo: 4 personas (recomendado)
Carácter interdisciplinar y proyección
Ahora (Fase 1 – Piloto): núcleo en Mecánica de Fluidos, con apertura a perfiles
complementarios que aporten valor en diseño, comunicación...
Siguiente paso: el objetivo es expandir a equipos interdisciplinares UPCT, con mayor
autonomía y pequeños presupuestos para afrontar nuevos desafíos dentro del marco LAB
IN A BOX.
Este reto puede apoyarse en varias colaboraciones externas vinculadas a divulgación
científica, educación y acción social. En particular, existe un encaje natural con iniciativas
de la Unidad de Cultura Científica de la UPCT, especialmente en el marco de Ciencia para
tod@s, que trabaja con centros educativos y entidades sociales para facilitar el acceso a
experiencias STEM inclusivas.
Asimismo, se prevé la posible participación de centros educativos de Primaria y Secundaria,
que podrían colaborar en la fase de pruebas de los mini laboratorios y en la validación de
la Escape Room como recurso manipulativo.
También podrían incorporarse asociaciones y entidades sociales que trabajan con infancia
y juventud en contextos con menor acceso a experiencias científicas, actuando como
espacios de experimentación o como usuarias finales de los prototipos.
Estas colaboraciones se encuentran en fase exploratoria y se formalizarán mediante los
procedimientos oficiales si el reto es aprobado.